Vapor de agua para el tratamiento de la próstata

Durante el Congreso Nacional de Urología, tuve la oportunidad de probar el nuevo tratamiento mínimamente invasivo para la Hiperplasia Benigna de Próstata: el Rezum o terapia termal con vapor de agua de Boston Scientific.

La hiperplasia benigna de próstata se debe al crecimiento benigno de la misma en todos los hombres con el envejecimiento. Al aumentar, la próstata va produciendo una obstrucción a la salida de la orina de la vejiga puesto que está situada debajo de la misma. Esta obstrucción o “tapón” genera una serie de síntomas característicos como son la dificultad para iniciar la micción, levantarse varias veces por la noche, chorro urinario débil o urgencia miccional entre otros. El tratamiento inicial es la medicación y, si no se obtienen resultados satisfactorios, se debe plantear la cirugía. El tamaño de la próstata condiciona principalmente el tratamiento quirúrgico, puesto que en próstatas mayores de 100 gr la técnica líder hoy en día es la enucleación de la próstata con láser, que permite eliminar todo el agrandamiento de la próstata por vía endoscópica. La cirugía requiere ingreso hospitalario y entre los efectos secundarios está la eyaculación retrógrada, los hombres no vuelven a eyacular semen durante las relaciones sexuales.

Un nuevo sistema basado en vapor de agua puede revolucionar el tratamiento quirúrgico de la hiperplasia. A través de un sistema que introduce un dispositivo por vía uretral en la próstata se genera un vapor de agua que se distribuye por convección en la región obstructiva. Cada aplicación del vapor de agua intraprostático dura unos 9 segundos y el procedimiento en total puede durar menos de 15 minutos. Este vapor de agua genera una serie de cambios en el tejido reduciendo el volumen y abriendo la uretra, mejorando los síntomas del paciente prostático.

Las ventajas de este sistema lo convierten en una alternativa muy eficaz frente a los medicamentos y sus efectos secundarios, hay una mejoría de los síntomas en dos semanas, no se requiere anestesia general, preserva la función eréctil y urinaria y, en la gran mayoría de los casos, no produce eyaculación retrógrada.

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