Reducir el riesgo de enfermedades cardíacas: más allá de perder peso

Durante años se ha repetido que el sobrepeso y la obesidad son los principales enemigos de la salud cardiovascular. Y es cierto: tener exceso de peso aumenta el riesgo de infarto, hipertensión, diabetes y mortalidad prematura.
Sin embargo, estudios recientes nos muestran algo esperanzador: incluso sin perder peso, es posible reducir significativamente el riesgo de enfermedades del corazón adoptando otros hábitos saludables.
Los 8 factores esenciales para la salud cardiovascular
La Asociación Americana del Corazón ha definido los Life’s Essential 8 (LE8), ocho pilares que marcan la diferencia en la prevención cardiovascular:
- Actividad física regular.
- No fumar.
- Alimentación equilibrada.
- Buen descanso nocturno.
- Colesterol en niveles normales.
- Presión arterial controlada.
- Ausencia de diabetes o prediabetes.
- Mantener un peso saludable.
La pregunta es: ¿qué ocurre si una persona con sobrepeso cumple con siete de estos factores, pero no logra normalizar su peso?
La clave: cumplir varios de estos factores, aunque el peso no se normalice, ya reduce el riesgo de forma notable.
La evidencia científica: el impacto de un estilo de vida saludable
Un gran estudio que siguió a casi 10.000 adultos con obesidad durante más de siete años encontró que:
- Quienes lograban una puntuación intermedia en estos factores tenían un 37% menos de riesgo de morir por cualquier causa, en comparación con quienes tenían un estilo de vida poco saludable.
- Los que alcanzaban puntuaciones altas redujeron la mortalidad global en un 75%, la cardiovascular en un 81% y la no cardiovascular en un 73%.
Estos datos muestran que el riesgo nunca se reduce a un solo elemento, sino a la suma de todos los factores de nuestro estilo de vida.
Grasa visceral vs. grasa subcutánea: no toda la grasa es igual
- Grasa visceral: rodea órganos como el hígado y se asocia directamente con riesgo cardiometabólico.
- Grasa subcutánea: aunque aumenta el perímetro abdominal, suele ser menos dañina.
Una persona con sobrepeso que come bien, hace ejercicio, duerme adecuadamente y mantiene la tensión y el colesterol controlados puede reducir su grasa visceral y, con ello, gran parte de su riesgo.
¿Perder peso ya no importa?
No. La pérdida de peso sigue siendo muy beneficiosa, pero sabemos que mantenerla a largo plazo solo se logra en una minoría de personas con cambios de estilo de vida.
La buena noticia es que hoy disponemos de medicamentos eficaces, como los modificadores de incretinas(ejemplo: semaglutida, comercializada como Ozempic), que permiten pérdidas de peso del 10 al 25% de manera sostenida, algo impensable hace pocos años.
H2Conclusión: cada hábito cuenta para cuidar tu corazón
Perder peso es recomendable, pero no es la única vía para proteger la salud cardiovascular. Adoptar los otros siete factores esenciales, junto con revisiones médicas regulares, puede marcar la diferencia entre vivir más y mejor o desarrollar complicaciones evitables.
La ciencia es clara: no se trata de “todo o nada”. Cada paso hacia un estilo de vida más saludable reduce el riesgo y acerca a una vida más larga y plena.
En la Unidad de Urología y Salud del Varón del Dr. François Peinado, promovemos un enfoque integral: salud sexual, metabólica y cardiovascular.
Solicita tu revisión médica y empieza a cuidar tu corazón hoy mismo.