Alargamiento de pene

Un artículo publicado en el periódico The Guardian expone los resultados de una amplia revisión realizada por el Journal of Sexual Medicine, sobre los procedimientos no quirúrgicos y quirúrgicos para el alargamiento de pene.

Internet, las redes sociales y la pornografía, son los responsables de que muchos pacientes acudan a las consultas de medicina sexual masculina buscando aumentar la longitud del pene. A pesar del hecho de que el 85% de las mujeres están satisfechas con las dimensiones del pene de sus parejas, casi la mitad de los hombres encuestados desearían tener un pene más largo. La pornografía es usada cada vez más como comparativa y refuerza la creencia de que la plenitud sexual depende, en gran medida, del tamaño del pene.

Estas preocupaciones pueden causar angustia en muchos hombres con penes de tamaño normal y a este síndrome lo llamamos ansiedad del pene pequeño.  Si esta situación genera una preocupación de al menos 1 hora por día con pensamientos repetitivos, se denomina dismorfobia, una alteración psiquiátrica. La paradoja es que muchos hombres que padecen esta dismorfofobia tienen penes normales y necesitan de tratamiento psicológico en lugar de cirugía.  Por otro lado, Internet empeora esta situación, puesto que ofrece una cantidad de opciones fácilmente accesibles con miles de páginas que prometen aumentos que no son reales.

El estudio describe el amplio abanico de opciones no quirúrgicas con resultados muy pobres: los extensores de pene, las bombas de vacío o la inyección de sustancias específicas. En relación con la cirugía, los métodos más habituales se basan en la sección del ligamento suspensorio del pene, la utilización de tejidos específicos u otras maniobras complejas. La mayoría de los aumentos, si se consiguen, son de 2-3 cm.

En la sección de pene de la web, se explican con mucho más detalle todos los procedimientos, pero el consejo final es acudir a un especialista médico que le indique los pasos a seguir.

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