Osteoporosis en el hombre: una enfermedad silenciosa que también afecta a la salud masculina

La osteoporosis también afecta a los hombres, aunque continúa siendo una enfermedad infradiagnosticada y, con frecuencia, infratratada. A menudo no produce síntomas hasta que aparece una fractura, momento en el que puede comprometer la movilidad, la independencia e incluso la supervivencia. La evidencia científica actual pone de manifiesto la necesidad de mejorar la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento en la población masculina.
La osteoporosis suele entenderse como una enfermedad “de mujeres”, especialmente después de la menopausia. Es cierto que la caída estrogénica perimenopáusica acelera la pérdida de masa ósea y que la osteoporosis posmenopáusica es un problema enorme de salud pública. Sin embargo, esta visión parcial ha tenido un efecto negativo: la osteoporosis del varón se diagnostica tarde, se sospecha poco y se trata menos de lo necesario.
Un reciente artículo publicado en JAMA sobre las estrategias para prevenir las fracturas osteoporóticas recuerda una realidad preocupante: muchas personas con alto riesgo de fractura no reciben tratamiento preventivo y, tras sufrir una fractura por fragilidad, menos del 15 % inicia un tratamiento farmacológico para la osteoporosis. Esta situación también afecta a los hombres, en quienes la enfermedad suele detectarse cuando ya ha producido complicaciones.
¿Qué es la osteoporosis?
La osteoporosis es una enfermedad del esqueleto caracterizada por una disminución de la masa ósea y un deterioro de la microarquitectura del hueso. Como consecuencia, los huesos se vuelven más frágiles y aumenta el riesgo de fracturas, incluso tras traumatismos de baja intensidad o caídas desde la propia altura.
Se trata de una enfermedad silenciosa porque, en la mayoría de los casos, no produce síntomas hasta que aparece la primera fractura. Las localizaciones más frecuentes son la cadera, las vértebras y la muñeca, aunque cualquier hueso puede verse afectado.
La osteoporosis también afecta a los hombres
Aunque suele considerarse una enfermedad femenina, la osteoporosis también representa un problema importante de salud en el varón.
Diversos estudios muestran que la osteoporosis masculina continúa infra diagnosticándose y tratándose menos de lo recomendado. Esto se debe, en parte, a que la sospecha clínica suele ser menor y a que muchos hombres consultan por otros problemas de salud, como síntomas urinarios, alteraciones prostáticas, disfunción eréctil, enfermedad cardiovascular o déficit de testosterona, sin que se valore de forma sistemática su salud ósea.
Sin embargo, cuando un hombre presenta una fractura osteoporótica, las consecuencias pueden ser especialmente graves. Estudios poblacionales muestran que las fracturas osteoporóticas de bajo impacto se asocian a aumento de mortalidad durante años, especialmente tras fractura de cadera o vertebral.
En el estudio de Bliuc y colaboradores, el exceso absoluto de mortalidad tras fractura fue importante tanto en mujeres como en hombres, y en algunos escenarios fue mayor en varones.
¿Por qué la osteoporosis suele diagnosticarse tarde en el hombre?
Existen varios factores que explican este retraso diagnóstico:
- Menor percepción social de que la osteoporosis también afecta a los hombres.
- Escasa búsqueda activa de factores de riesgo.
- Ausencia de síntomas durante muchos años.
- Menor realización de estudios de densidad mineral ósea.
- Presencia de otras enfermedades que desvían la atención clínica.
Como resultado, numerosos pacientes son diagnosticados únicamente después de sufrir una fractura por fragilidad.
Principales factores de riesgo de osteoporosis masculina
La pérdida de masa ósea en el hombre suele estar relacionada con múltiples factores.
Entre los más importantes destacan:
- Edad avanzada.
- Hipogonadismo o déficit de testosterona.
- Déficit de vitamina D.
- Tratamiento prolongado con corticoides.
- Bajo peso corporal.
- Tabaquismo.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Diabetes mellitus.
- Enfermedad renal crónica.
- Hiperparatiroidismo.
- Malabsorción intestinal.
- Sarcopenia o pérdida de masa muscular.
- Tratamiento de deprivación androgénica en el cáncer de próstata.
En muchos hombres existen varias causas simultáneamente, por lo que resulta esencial realizar una valoración individualizada.
Hipogonadismo y osteoporosis: una relación poco conocida
Desde el punto de vista de la salud masculina, osteoporosis del varón no debe verse como una rareza. En muchos hombres hay causas secundarias, uno de los factores más relevantes es el hipogonadismo.
La testosterona desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la masa ósea. Además, parte de su efecto protector se produce tras su conversión en estradiol mediante la enzima aromatasa. Por ello, cuando disminuyen los niveles de testosterona, también puede deteriorarse la salud del hueso.
Un hombre con hipogonadismo puede experimentar:
- Disminución del deseo sexual.
- Disfunción eréctil.
- Fatiga.
- Reducción de la masa muscular.
- Disminución de la densidad mineral ósea.
Esta relación explica por qué la valoración del estado hormonal forma parte del estudio de muchos pacientes con osteoporosis masculina.
¿Cuándo debe realizarse una densitometría ósea?
Las guías clínicas de la Endocrine Society recomiendan realizar una densitometría (DEXA):
En todos los hombres de 70 años o más.
En hombres entre 50 y 69 años cuando presentan factores de riesgo, como:
- Fractura previa en la edad adulta.
- Bajo peso.
- Tabaquismo.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Tratamiento prolongado con corticoides.
- Enfermedades que favorecen la pérdida de masa ósea.
La densitometría constituye una herramienta muy útil para evaluar la densidad mineral ósea, aunque no debe interpretarse de forma aislada.
La densidad mineral ósea no es el único dato importante
Uno de los aspectos más interesantes del reciente artículo publicado en JAMA es la reflexión sobre cómo valorar la eficacia de los tratamientos.
La autora plantea si los nuevos medicamentos deberían aprobarse únicamente por aumentar la densidad mineral ósea o si deberían demostrar una reducción real de las fracturas, que es el desenlace clínicamente más importante para el paciente.
La historia de algunos tratamientos, como el flúor, demostró que un aumento de la densidad ósea no siempre implica una reducción del riesgo de fracturas.
Por ello, la evaluación clínica debe contemplar múltiples factores además de la densidad mineral ósea:
- Edad.
- Fracturas previas.
- Riesgo de caídas.
- Fragilidad.
- Sarcopenia.
- Función renal.
- Diabetes.
- Hipogonadismo.
- Consumo de tabaco o alcohol.
En definitiva, no tratamos una densitometría; tratamos a un paciente con riesgo de fractura, discapacidad y muerte.
Tratamiento de la osteoporosis: individualizar cada caso
Actualmente existen tratamientos eficaces capaces de reducir el riesgo de fracturas.
Entre ellos destacan los bisfosfonatos y el denosumab, cuyo uso ha demostrado disminuir la incidencia de fracturas en pacientes con alto riesgo.
No obstante, como ocurre con cualquier tratamiento médico, la duración debe individualizarse.
La inhibición prolongada del remodelado óseo puede asociarse, en casos poco frecuentes, a fracturas atípicas de fémur u osteonecrosis mandibular.
El problema es que muchos pacientes sobredimensionan esos riesgos raros y, por miedo, rechazan tratamientos que podrían evitar una fractura de cadera, que es un evento mucho más frecuente y devastador.
Por ello, las decisiones terapéuticas deben basarse siempre en una adecuada valoración del balance entre beneficios y riesgos.
Cómo prevenir la osteoporosis y las fracturas
En salud del varón, especialmente a partir de los 60–70 años, lo médicos deberíamos incorporar la pregunta ósea:
- ¿Ha tenido fracturas por traumatismos mínimos?
- ¿Ha perdido altura?
- ¿Tiene dolor dorsal o cifosis?
- ¿Toma corticoides?
- ¿Tiene hipogonadismo?
- ¿Ha recibido bloqueo hormonal por cáncer de próstata?
- ¿Tiene caídas o pérdida de fuerza? ¿
- ¿Cómo está su vitamina D, su función renal, su calcio, su PTH, su testosterona y su masa muscular?
La prevención va mucho más allá de tomar suplementos de calcio.
Implica una estrategia global donde las medidas con mayor respaldo científico incluyen:
- Realizar ejercicio físico de fuerza: ayuda a preservar la masa muscular y favorece el mantenimiento del hueso.
- Entrenamiento de equilibrio: reduce el riesgo de caídas.
- Mantener una ingesta adecuada de proteínas: ayuda a preservar la masa muscular y favorece el mantenimiento del hueso.
- Corregir el déficit de vitamina D cuando exista: La suplementación solo está indicada cuando existe un déficit demostrado o una indicación clínica.
- Evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol: Ambos factores se asocian con una mayor pérdida de masa ósea y un incremento del riesgo de fracturas.
- Revisión de determinados medicamentos que puedan influir en la densidad ósea.
- Tratar las enfermedades asociadas: por ejemplo, corregir un hipogonadismo cuando está indicado
Una fractura por fragilidad nunca debe considerarse un hecho aislado
Sufrir una fractura osteoporótica aumenta significativamente la probabilidad de presentar nuevas fracturas.
Por este motivo, toda fractura por fragilidad debe considerarse una señal de alarma que obliga a estudiar la causa, valorar el riesgo de nuevas fracturas e instaurar medidas preventivas cuando estén indicadas.
Las recomendaciones internacionales insisten en la importancia de la denominada prevención secundaria, que incluye la evaluación integral del paciente, la prevención de caídas, la rehabilitación y el tratamiento farmacológico cuando corresponde.
Conclusión: La osteoporosis masculina requiere una mayor atención
La osteoporosis no es exclusiva de las mujeres ni puede resumirse en una cifra obtenida mediante una densitometría. Se trata de una enfermedad sistémica que aumenta el riesgo de fracturas, discapacidad y mortalidad.
En el hombre, el infra diagnóstico continúa siendo uno de los principales desafíos. Identificar los factores de riesgo, valorar adecuadamente la salud ósea y establecer medidas preventivas cuando están indicadas puede reducir significativamente la aparición de fracturas y sus consecuencias.
La salud ósea forma parte de la salud integral del hombre y merece la misma atención que otros aspectos de la medicina masculina.
Referencias:
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